miércoles, 13 de febrero de 2008

MALEVOLENT CREATION “The Ten Commandments” (1991, Death Metal)


Este CD fue uno de los debuts de grupos de death metal norteamericano que más me ha gustado de todos los que he escuchado. Si bien mi inicio a la banda fue con su segundo CD “Retribution” allá por 1995 (Del cual ya hablaré aquí), al año compré este primer disco CD - creo - en Jackflash.

Es necesario nuevamente destacar aquellos años: el death metal estaba terminando de explotar en los Estados Unidos y luego de las bandas más emblemáticas (Death, Morbid Angel, Obituary y Deicide) se venía una “segunda camada” que tenía lo suyo (Otras bandas serían Immolation, Suffocation, Monstrosity, siempre hablando de ese país). Malevolent Creation se enrola dentro de esa oleada, y recuerdo como los lectores de revistas como “Metal Maniacs” venían avisando de que esta banda en los correos de lectores antes de que se lanzara el debut (Oriunda de Ft. Lauderdale, Florida, una ciudad llena de veleros, lujo, y hermosas playas, a 35 millas de Miami).

En lo musical los tipos no perdonan y son contundentes. Apoyados en una excelente producción (Otra obra maestra de Scott Burns y van), Malevolent Creation tiene un distintivo: su sonido es death metal norteamericano con mucho doble bombo del batero Mark Simpson, riffs bien graves/taladrantes (Las violas de Phil Fasciana y Jeff Juszkiewicz) y un vocalista “no podrido” como Brett Hoffmann. Su voz raspa sin guturar y las letras son casi narradas, haciéndose más entendibles en inglés a comparación de otras colegas.

Es dificil destacar un tema (El disco es ideal para escuchar de corrido, tiene mucha energía y agresión), luego de la intro – otro tic de toda esa camada – hay tanta velocidad, como tiempos medios, cortes, y violas (Sumamente graves en su tonalidad y bien disonantes, con algo del sonido de Sepultura en “Arise”) que te impactan de lleno en la cabeza. El batero es impresionante, escuchar ese doble bombo repiqueteando sin parar es hasta casi adictivo. Sólo mencionaré dos temas ya que los demás son muy buenos y parejos: “Sacrificial Annihilation”, la banda pone el pié en el acelerador, las violas adoptan unos riffs muy bestiales de cinco notas disonantes aproximadamente (Y hasta el bajo dice presente) y la sección que va de 02:02 a 02:23 se suma la batería y se logra el momento más aplastante de la placa. Y no se puede dejar de mencionar el tema título que cierra la placa a toda violencia, machaques furiosos se entrecruzan con más velocidad, el oyente hasta queda con ganas de más luego de casi 38 minutos de vendaval.

“The Ten Commandments” aplasta por el conjunto, no por las individualidades. Y esta frase se aplica a la banda, no hay músicos que sobresalgan mucho por sobre los otros (Si hay un vocalista particular y un batero más que interesante). Si no los escuchastes y te va el death metal de aquel entonces, hacelo ya. Son nueve temas – diez con la intro – que te mandan el cuerpo contra la pared de la habitación. Demoledor debut de una banda que ya amenazaba con más.

Calificación: 8/10

DEICIDE “When Satan Lives” (1998, Death Metal)


Un CD que compré meses después de su lanzamiento en Jackflash, creo que para Febrero de 1999. Ni sabía que habían editado un disco en vivo, el dueño me avisó que lo tenía y ni lo escuché: me fui derecho a casa con el compact.

La banda venía en muy buena forma tanto en estudio (4 discos de muy buen nivel) como en vivo. En este último aspecto algunos lo pudimos comprobar en carne propia. Deicide tocó en 1994 en el Estadio Obras junto a Cannibal Corpse, Ratos de Porao y Escabios, y en lo que a mí concierne fue un show demoledor: los guitarristas probando sonido delante del público como si nada, subieron con las luces del estadio prendidas y descargaron material de sus primeros discos durante 50 minutos sin decir ni “mu”. De ahí a que tenía ganas de escuchar un disco de estas características.

Grabado en el House Of Blues de Chicago, “When Satan Lives” evidencia que Deicide en vivo es aún más incendiario que el Deicide “en estudio”. Si a eso se le añade que la selección de temas es inmejorable, el resultado es un disco del carajo. No advierto mucho retoque en estudio (Overdubs o correcciones, salvo el silencio mientras tocan y el publico vivando recién al final), Deicide en los papeles suena muy parecido a lo que se escucha este CD - No tomar de referencia el show en El Teatro del 2006 – y a diferencia de esa fecha en donde Glen Benton habló mucho y el sonido fue pésimo, en “When Satan Lives” los temas se suceden uno tras otro (Una bomba tras otra) y el bajista casi ni habla con el público salvo para anunciar algún track.

Como siempre las palmas se la lleva Steve Asheim con su despliegue en la batería (¿Este tipo tiene tres brazos?), y el tandem de violas de los Hermanos Eric y Brian Hoffmann que suenan más “gordas” y aplastantes en las tablas. Así se suceden temas de los 4 discos de aquel entonces en performances ajustadísimas pero llenas de oscuridad y intensidad, los que más sobresalen son los de “Once Upon The Cross” y “Serpents Of The Light”, si bien hay temas de “Legion” (Solamente “Dead But Dreaming”) y cuatro de “Deicide”. El tiro de gracia lo pegan con el cierre de la mano de “Sacrificial Suicide” y los Hoffmann creando un murallón de violas en la intro (00:02 a 00:10, colosal) para lanzarse de lleno con el tema, que es el mejor momento de todo el show a mi gusto.

Satanás metió la cola con todo en este CD. Si sos fan de la banda, de obligatoria escucha.

Calificación: 9/10

DEATH “Human” (1991, Death Metal)


Mi inicio a Death fue gracias a una copia en cassette de “Spiritual Healing”, según el dueño de la disquería Excalibur “El disco que más copié en la historia de la disquería”. Si bien el mencionado disco me gustó no me terminó de volar el mate: había buenos temas, estaba James Murphy como guitarrista en lugar del saliente Rick Rozz pero algo faltaba y creo que con “Human” pude advertir que era lo que le faltaba al disco anterior.

En el seno de la banda se sufre lo de siempre: cambios en la alineación. Dejan la banda el bajista Terry Butler y el batero Bill Andrews, y realmente hubo de todo de cosas en el medio – incluída la salida parcial del mismo Schuldiner de la banda - y no cabe detallar aquí a fondo lo acontecido. Se rearma la banda en estudio y Chuck decide conformar un combo con musicos extremos de altísimo nivel: el bajista Steve DiGiorgio (Cortesía de Sadus), Sean Reinert y Paul Masvidal (Batero y violero de Cynic, ambos).

Se encierran en los Morrisound Studios con (¿Quién sino?) Scott Burns, y es editado este tornado “humano” de death metal. “Human” suena mucho más ajustado y pesado que “Spiritual Healing”, y la incorporación de músicos de mejor nivel técnico termina por redondear un trabajo aplastante por donde se lo mire. Sean Reinert es una pesadilla hecha batería, Di Giorgio es muy sólido aunque acá no hace líneas de bajo tan audibles como en Sadus (Si lo haría en “Individual Thought Patterns”). Los tres músicos potencian el conocido talento de Chuck e interpretan temas furiosos, épicos, trabados, veloces, oscuros y trepidantes.

La banda pega la primera estocada con uno de los mejores temas de todo el CD: “Flattening Of Emotions”, en donde Reinert da cátedra de doble bombo y las violas suenan furiosísimas al par del resto de la banda. “Human” es un disco que no sólo muestra un saludable nivel en las interpretaciones ya que además cuenta con buenas composiciones caso de “Lack Of Comprehension” (De la cual se llegó a editar un video”, “Together As One”, “Suicide Machine” las violas de Chuck y Masvidal sonando muy Thin Lizzy en el bridge de “Secret Face”. La intensidad y la potencia no ceden un segundo – hay ataques de guitarra que son fenomenales, aceleran los riffs de golpe y se crea un efecto muy aguerrido – pero “Cosmic Sea” rompe la regla: un instrumental con climas atmosféricos, efectos “cósmicos” y guitarras gemelas tirando notas al aire cargadas de nostalgia y belleza.

Lo unico que le falta a “Human” es el “gancho” que tenían los temas de discos como “Leprosy”, pero evidentemente no es lo que Schuldiner buscaba en esta ocasión, que es intuyo, pasarte por arriba con una topadora.

Para “Human” no hay duda de que la banda experimenta un crecimiento a nivel sonido y mostraba clarísimas señales de más ascenso en el mediano plazo. Una curación espiritual los volvió humanos y muy brutales con una gran dosis de tecnicismo, y eso que lo mejor estaba por venir....

Y como siempre:

R.I.P. "Evil Chuck"

Calificación: 7.5/10

miércoles, 9 de enero de 2008

OBITUARY "Cause Of Death" (1990, Death Metal)


Allá por 1992 ya había escuchado vía cassettes algunas bandas que serían de cabecera en el death metal norteamericano: Death y Morbid Angel. De Obituary había escuchado un tema el año anterior en una programa de radio metalero marplatense en donde el presentador – con buen tino – decía que le recordaba a Celtic Frost pero con un vocal mucho más salvaje. Pues en ese mismo año conseguí el CD en cuestión, en una época en que venían los mismos en una tapa de cartón aproximadamente del tamaño de media tapa de vinilo (para que el arte de tapa se apreciara más, cuestión que le fue criticada al CD en sus primeras ediciones). Recuerdo perfectamente que lo compre en Thor, disquería de la Galería Bond Street que por suerte sigue en pié.

Tras un intro (Que Sepultura calcó descaradamente para “Arise”, mismo los artes de tapa de ambos discos tienen un estilo muy similar... Arise salió un año después vale aclarar) Trevor Peres asesina con su guitarra monótona, podrida y bien rítmica. Pero aparece alguien inesperado, un guitarrista que para este CD fue convocado a grabar los solos: James Murphy. Tras una demostración de destreza, melodía y agresión, todo desemboca en un huracán llamado “Infected”, John Tardy parece gritarte desde los cuatro costados mientras su hermano Donald te martilla con el doble bombo. La sección que va de 01:46 a 02:09 es demoledora y cabal ejemplo de todo esto. Todos los temas están conectados entre sí, no tienen pausas pues están “empalmados” por efectos, ruidos tenebrosos, etc... lo que hace de “Cause Of Death” una masacre sin pausa. Si a esto se le agrega una inspiradísima producción de Scott Burns, pues nos encontramos ante el mejor trabajo de la banda en toda su carrera por lejos (A mi entender).

Si el death metal de Obituary no fuera tan sencillo, “monótono” y podrido no sería Obituary. A diferencia del debut “Slowly We Rot”, para esta ocasión ajustaron las clavijas en los climas: más oscuros pero con esos solos de Murphy que le dan un halo épico. No dan ganas de parar el puto CD por un instante, así pasan “Chopped In Half” (Mi favorito, ya al inicio arranca lento y con mucho bombo/machaque, pero el tiro de gracia lo pegan de 01:23 en adelante: Tardy larga un grito y la banda pasa a “modo instrumental”, velocidad con furia, oscuridad, desolación, todo en uno más el sólo de Murphy. Un excelente cover de “Circle Of The Tyrants” (Un tributo sentido a la banda que sin dudas más influencia ha ejercido en su sonido”), la agonía hecha título y sonido en “Dying”, la tensión nerviosa a punto de explotar en “Find The Arise”.

Podría seguir enumerando todos los temas (El tema título, otro excelente track con una intro muy Celtic Frostesca seguida un formidable sólo y todos los recursos desplegados a tope de nuevo), y el vendaval final de “Turned Inside Out” que arranca con tempo tímido, bridge de 01:37 a 01:54) para sacarse la cabeza con un buen headbanging que desemboca en un crescendo que va de 01:55 a 02:41, ya te dan ganas de romper todo lo que tenés alrededor.

No tengo más palabras para describir este disco: 300% death metal, una banda en su mejor momento, tempos lentos/rápidos/trabados/funerarios, podredumbre mechada con tecnicismo, propuesta musical sencilla pero muy adictiva. De obligatoria audición para fans del género. Una buena causa para morirse escuchando un compact.

Calificación: 9/10

domingo, 18 de noviembre de 2007

DEATH "Leprosy" (1988, Death Metal)


Este CD lo conseguí cuando Tower Records tenía una sucursal en Av. Santa Fé y Callao, allá por 1997 masomenos. Ya estaba bien al tanto de lo que hacía Chuck Schuldiner ya que en cassette había escuchado “Scream Bloody Gore” y “Spiritual Healing”). Este era un CD que me faltaba, no lo había escuchado en ningún tipo de formato (Salvo los temas del VHS de su show junto a Forbidden, Faith Or Fear, Dark Angel y Raven, en donde tocaron 4 de este disco). Más que nada era muy raro ver el CD en esa disquería. No dude un segundo, me estaba esperando a mí y me lo llevé.

“Leprosy” es a mi gusto el mejor disco de la banda luego de “Symbolic”. Tras un crudísimo debut (“Scream Bloody Gore”) lograron ocho temas redondos y macizos que no dan ganas de poner “stop” en ningún momento con el añadido de algo raro en el estilo: gancho, “hit” (Dan Swano definiría este disco como “Un hit tras otro”, y estoy muy de acuerdo con ese concepto).

Arrancan a toda potencia con el tema título y la avalancha no decae. Los temas se suceden haciéndose adictivos y no debería extrañar que el oyente luego de la primera audición se tiente de escucharlo por segunda vez. Me es muy dificil describir con precisión el factor “gancho” ya mencionado.... hay riffs sumamente sencillos, de pocas notas, que son tan eficaces y dan en el centro del blanco. La banda es bastante acelerada pero cuelan mid tempos en los mejores momentos, en donde realmente el tema los precisa. Un buen ejemplo es el de “Pull The Plug” (Himno de la banda). No obstante la dupla Schuldiner/Rick Rozz dispara riffs bien graves, disonantes y cada uno de ellos tiene un estilo de sólo muy diferenciado. Mientras Rozz abusa del palancazo y es más “sucio” que Schuldiner, Chuck puntea logrando momentos muy épicos a la hora de encararlos. El contraste da un resultado interesante.

Siguen los hits con “Open Casket” que hace temblar los cimientos de tu casa, y así “Leprosy” marcha como un tanque por la llanura arrasando todo lo que encuentra a su paso. Bill Andrews no posee gran despliegue pero le saca a su batería un sonido sólido que es el basamento para que los violeros (Pilares del disco) no den tregua con sus violazos mortales. La voz de Schuldiner es hiper grave y podrida, como el citó en numerosas entrevistas, se inspiró en Jeff Becerra (Possessed) pero con un resultado aún más brutal.

Los ocho temas no tienen desperdicio y merecen todos una mención. Irónicamente acá no hay mucha lepra: es uno de los puntos más altos de una agrupación fundamental en el estilo que disco tras disco siguió impactando y llevando su sonido un paso más allá, depurándolo sin sacrificar ferocidad y contundencia, dos términos fundamentales para el heavy metal en serio.

R.I.P. “Evil” Chuck, gracias por este inolvidable CD

Calificación: 9/10

DEICIDE "Serpents Of The Light" (1997, Death Metal)


He aquí 31 minutos con diez tracks llenos de velocidad, satanismo y pasajes oscuros. En relación a su antecesor “Once Upon The Cross”, se advierte que el tandem de guitarras compuesto por Eric y Brian Hoffmann preponderan por sobre la base rítmica de Steve Asheim y Glen Benton.

De hecho, es un trabajo en donde abundan constantemente los violazos furiosos. Sin ir más lejos los tres primeros temas (Que no dan respiro alguno) son una seguidilla de guitarras bien graves y disonantes, destacándose “Blame It On God”. Como es su tradición van muy rápido – por algo siempre Asheim se destaca - pero hay cortes puestos con precisión, medios tiempos semiacelerados, sólos esquizoides y blasfemia para tirar hacia los cuatro costados.

Hay un tema que se destaca por sobre los demás: “Father Baker’s” cierra este CD con uno de los mejores riffs que Deicide haya compuesto en toda su historia (El que arranca el tema). Como de costumbre Scott Burns en la producción logra que cada instrumento suene nítido y potente, y las ejecuciones de los músicos son ajustadísimas. Dedican el disco a la memoria de Vinny Daze, baterista de Demolition Hammer fallecido el año anterior y allegado al grupo.

“Serpents Of The Light” no defraudará a quién le gusta el grupo, con el agregado de que las guitarras tienen más peso y no lo disimulan en absoluto. Otro viaje al infierno con serpientes de guía para la ocasión.

Calificación: 8/10

CANNIBAL CORPSE “Tomb Of The Mutilated” (1993, Death Metal)


Luego de haber comprado su controversial CD “Butchered At Birth”, para fines del ’93 conseguí la edición censurada de este disco. La cosa venía brava, ya en la placa anterior la tapa era fuerte para la época (Una suerte de carnicero esquelético carneando a una mamá dando a luz, con fetos colgados de fondo), y las letras seguían por el mismo andarivel. Si ven la tapa más arriba entenderán porque circuló más la versión censurada. Acá no solo se cruzó lo gore, sino que en todo el disco hay una saña con énfasis en el sexo y la violencia.

En lo que a mi respecta siempre me tomé todo esto como lo que es: un chiste, concentrándome en lo que más importa: la música. “Tomb Of The Mutilated” marca cierta progresión en relación a su antecesor. Ya abrir con el mejor tema de su carrera (“Hammer Smashed Face”) hace la diferencia, con un riff y batería que no aflojan ni un instante. En el aspecto instrumental la producción es más nítida, los riffs más variados, y el bajo de Alex Webster es infinitamente más audible, como se puede apreciar en “Addicted To Vaginal Skin” (No puedo evitar reirme mientras tipeo el nombre del tema).

Paul Mazurkiewicz es muy monótono con su batería, pero en menor medida en relación a los dos primeros discos, usa más el doble bombo y no está constantemente pegado al “redo” (Lease el sonido ta-ta-ta sin ser un “blast beat”). Respecto a Chris Barnes... suena más hecho mierda que antes, es un hilo de voz podrida ininteligible que hace que te concentres más en la música.

Además del primer y glorioso track hay brutales descargas en “Split Wide Open”, “Necropedophile” (Con un bridge con riffs interesantes de los violeros Jack Owen y Bob Rusay), el resto de los tracks cumplen sin mayores variantes pero el resultado final es satisfactorio. La banda sin dejar su estilo logró plasmar un laburo limando cosas y ajustando su sonido.

Una tumba llena de putrefacción, pero también de aciertos instrumentales que llevan al disco a no ser mutilado.

Calificación: 7.5/10

domingo, 4 de noviembre de 2007

DEATH ANGEL “Act III” (1990, Thrash Metal)


Esta banda fue de las primeras que escuché en este estilo (incluso antes que Slayer). Mi inicio a Death Angel fue con un cassette grabado de vinilo de “Frolic Through The Park” (su segundo disco), cuyo CD original terminé comprando pero con destino incierto gracias a un “ex amigo” que se mandó a mudar con él). Para entender un poco a “Act III” y sus circunstancias hay que hacer un breve repaso histórico de la banda. Cinco pendejos que con su primer álbum “The Ultra Violence” lograron hacerse un lugar dentro de la escena de la mano de un thrash bien primitivo en la línea del primer Metallica/Exodus (En donde su mayor problema era tocar en vivo por ser menores). Para “Frolic Through The Park” se vuelven más técnicos y empiezan a incorporar leves elementos de funk a la par de más coros melódicos con excelentes resultados y repercusión en las revistas del palo.

Para aquellos años una banda de thrash que prometía mucho eras fichada por un sello grande, ya que estaban todos a la pesca del “próximo Metallica”. Esto le ocurrió a Exodus, Flotsam And Jetsam, Meliah Rage, Annihilator y muchas más que al final terminaron despedidas porque no vendieron lo que estos sellos imaginaban. Death Angel firma contrato con Geffen Records (El sello que tenía a Guns N´ Roses), y les ponen uno de los mejores productores posibles para que les produzca este “tercer acto”: Max Norman.

“Act III” de entrada no me enganchó, casualmente la misma persona que me afanó el CD de “Frolic” unos años antes tuvo la amabilidad de hacerme una copia en cassette de este tercer disco. No sé si era el momento o qué, pero fue el típico álbum que pasó sin pena ni gloria luego de dos oídas. Vaya a saber por qué causa al año lo volví a escuchar y me enganché muchísimo al punto que es mi disco favorito de la banda.

En “Act III” la banda maduró muchísimo no sólo en las composiciones - más variadas siempre dentro de lo que es el thrash - sino en las ejecuciones. Todos los temas tienen gancho, energía y fluidez, pero con diferentes matices. El disco arranca a todo vapor con dos temas excelentes, la velocidad, trabazón y melodías de “Seeming Endless Time”, y la contundencia de los innumerables machaques que arremeten en “Stop”.

El ingrediente funk se hace muy palpable en la sección rítmica que conforman el baterista Andy Galeon y Dennis Pepa, lo cual le da un groove diferente a tracks como “Discontinued” o “Stagnant”, tema en donde la banda despliega con una contundencia envidiable los ingredientes musicales. El vocalista Mark Osegueda siempre le dió un sabor especial al thrash de Death Angel con su modalidad característica para encarar los temas y aquí canta mejor, explota lo más potable de su registro. Su pico de rendimiento llega en el excelente lento/semi acústico titulado “A Room With A View” (Usado para promover al grupo en cadenas como MTV), que no es el tipico hit “ganchero” sino que transmite una notable nostalgia y solemnidad.

El disco se cierra con “Disturbing The Peace”, poseedor de un coro de tribuna y ganchero, machaques incesantes de violas junto al tronar de la batería y bajo (De alto desempeño en este track), más el remate con “Falling Asleep” que tras una falsa intro de cajita musical desemboca en riffs furiosos, velocidad y vértigo amalgamadas con secciones más machacosas y lentas.

Desgraciadamente durante una gira sufren un accidente con su ómnibus en donde varios de ellos sufren heridas de importancia, y al poco tiempo Geffen Records les da las hurras.

Un tercer acto que es para morirse del gustazo y sentarse en la primera fila del teatro que se incluye como arte de tapa.

Calificación: 9/10

sábado, 13 de octubre de 2007

DEMOLITION HAMMER “Epidemic Of Violence” (1992, Thrash Metal)


Demolition Hammer fue una agrupación norteamericana de thrash metal que en sus comienzos lanzó unos demos que captaron la atención del under, no tardaría en llegar una oferta para grabar su primer álbum. Recuerdo cuando compré el CD “Tortured Existence”, no me pareció gran cosa, al punto que lo terminé canjeando.

Para “Epidemic Of Violence” es todo al revés. El cuarteto suena hiperagresivo tras un murallón de riffs asesinos que arremeten por todos lados. Para tomar un punto de referencia, no se encuentran muy lejos de Kreator (Por la voz del bajista Steve Reynolds) o Dark Angel. Pocas veces escuché riffs tan demoledores y asesinos como en este CD, en “Human Dissection” y “Pyroclastic Annihilation” van desde el machaque controlado por medios tiempos a la velocidad con riffs que se clavan como dagas.

No sólo las guitarras escupen furia, en todos los temas hay coros gritados ya que los cuatro músicos participan en los mismos (En el booklet figuran cada uno con su instrumento y la aclaracion “Coros de revuelta”). La intro de “Carnivorous Obsession” recuerda a la de un tema de “Darkness Descends”, el resto es thrash rapidísimo pero con cortes de machaques que hacen desear el regreso de los rítmos frenéticos.

El resto de los temas sigue estos lineamientos… bases rapidísimas, Reynolds vociferando furiosamente, y riffs aplastantes de James Reilly y Derek Sykes (En el tema título y “Omnivore” te liman el cerebro), estos últimos responsables de que esta “epidemia de violencia” sea un disco imprescindible para el que esté buscando thrash a los palos y sin más vueltas.

Calificación: 8/10

miércoles, 10 de octubre de 2007

NAPALM DEATH “Scum” (1987, Grindcore)


Para quienes nos criamos musicalmente en los ochentas hubo una sorpresa dentro de lo que se venía observando desde la aparición del thrash metal como el primer estilo que aportó una mayor velocidad y violencia en las ejecuciones.

Además de la gestación del death metal (Que siempre considere una vuelta de tuerca del thrash más violento) con grupos como Death, Morbid Angel, Immolation, el primer Sepultura, etc… había un puñado de grupos proveniente del Reino Unido que hacían flor de barullo, más influídos por el punk.

Estaba de vacaciones en Mar Del Plata y en la radio enganché un programa dedicado al metal. Pasaron un tema de Napalm Death. Jamás había escuchado algo así de minimalista, primal, y veloz. Volví a Buenos Aires y me grabaron este CD a cassette, años después pumba y a comprar el compact. “Scum” está conformado por 28 temas (Increíble para la época, había lectoras de CD que llegaban hasta el número 24 y luego ponían “--“).

Luego de un par de demos que captaron la atención del under graban este disco con sólo 500 libras esterlinas de presupuesto, y en dos tramos con cambios en la alineación (Agosto de 1986 y Mayo de 1987) lo cual se nota en el disco).

“Scum” es quilombo, caos, disonancia, anarquía instrumental, y en él hay algo llamado “blast beat” (Golpe de batería hiper acelerado alternado con el bombo) muy de moda en las baterias en estilos extremos. No por algo Mick Harris es el que sorprende en todo el álbum con su increíble e infrahumana velocidad. Temas ultrabreves (De menos de un minuto), vomitados, grabados en una toma y literalmente “en vivo” en el estudio. “The Kill”: gran ejemplo de todo esto y un clásico que tocan hasta el día de hoy. “Instinct Of Survival” y el tema título remiten a cosas del primer Hellhammer, otros momentos son “podridos” pero sin tanta velocidad (“Siege Of Power”). Y la sorpresa de dos segundos llamada “You Suffer”.

Para la segunda parte del disco - A partir del tema 13 - ya habían incorporado a Lee Dorrian como vocalista en lugar del bajista/vocalista Justin Broadrick (Quién luego fundaría Godflesh) y cuesta elegir un track porque es realmente un caos total, el cuarteto entra en un frenesí total, las voces y guitarras rayan el delirium tremens, distorsiones a granel… ¡Un gran quilombo!.

Esta “escoria” no podía faltar aquí porque fue un lanzamiento que le cambió la cara a la música extrema, hoy en día puede parecer no tan revolucionario pero les aseguro que en los ochentas fue mucho más que una bomba de Napalm.

Calificación: 6/10

CANNIBAL CORPSE “Worm Infested” (EP, 2002, Death Metal)


Un ítem limitado que compré recientemente en Ebay. “Worm Infested” no es un EP convencional: en él se incluyen dos temas nuevos, uno viejo re-grabado, y tres covers de bandas muy diferentes entre sí. Nada de material de relleno para que los fans o coleccionistas completen la discografía como suele pasar en este tipo de lanzamientos.

El resultado es un CD brutal, demoledor y con interesantes logros. Los dos nuevos temas se enrolan dentro de la línea musical habitual de Cannibal Corpse. “Systematic Elimination” debe ser de los mejores tracks que estos tipos hayan grabado en toda su historia, con una notable velocidad y violencia en toda su duración. “Worm Infested” está un peldaño más debajo, pero impacta con sus ejecuciones brutales. Ambos tracks recuerdan al sonido del CD “Vile”, bien gordo con cortes de rítmo y mucho machaque de batería por parte de Paul Mazurkiewicz.

La regrabación de “The Undead Will Feast” (Incluída en el debut “Eaten Back To Life”) es correcta y sin mayores agregados. Como ocurre en estos casos la versión suena mucho más contundente que la original simplemente por una cuestión de evolución y paso del tiempo.

Las palmas para “Worm Infested” se la llevan los tres covers de Accept, Possessed y Metallica respectivamente. ¿Por qué?. La banda supo interpretarlos sin perder su sonido propio ni dejar escapar la “cadencia” de cada tema original. “Demon’s Night” (Accept) suena a Death Metal con estribillos metaleros, “Confessions” (Cantada por el guitarrista Jack Owen, toda una sorpresa tras el micrófono) recrea magistralmente los riffs asesinos de Larry Lalonde y Mike Torrao (El tema es del EP “The Eyes Of Horror”).

Con “No Remorse” tiran la casa por la ventana, recrean excelentemente el clima adolescente y primal del tema incorporándole la brutalidad característica que poseen las composiciones y ejecuciones de Alex Webster y cía.

Mucha gente sostiene que Cannibal Corpse “repite” el mismo disco entrega tras entrega. Yo digo que tienen una forma de sonar muy definida y cambiarla alteraría la fórmula. Innovar a veces no sirve ya que se pierde el impacto en lo que a fuerza concierne.

Mientras tanto, en este “Worm Infested” abundan tanto los gusanos como las sorpresas. Salvo el arte de tapa que como siempre tiene la estética que uno espera por parte de este quinteto de caníbales.

Calificación: 8/10

viernes, 5 de octubre de 2007

SLAYER "Show No Mercy" (1983, Thrash Metal)


Luego de haber sido masacrado por “Reign In Blood” y mientras me encontraba cursando el primer año de la facultad (1990), un compañero que escuchaba metal me pasó un cassette con este disco. Siempre fue un álbum que me gustó y que imaginaba mucho más brutal antes de escucharlo.

En “Show No Mercy” está todo el génesis del sonido Slayer, que comprende desde el punk, Venom, Mercyful Fate y la NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal), estilo que se hace escuchar en tracks como “Tormentor”, “Crionics” (Escuchar de 01:52 a 03:26, parece sección del primer disco de Iron Maiden), y en el sólo de “The Antichrist”.

Hay mucha velocidad y los infaltables sólos disonantes marca registrada de la banda. La furia más primitiva queda reflejada en “Evil Has No Boundaries”, “Metal Storm/Face The Slayer”, “Black Magic”, temas en donde la banda suena veloz y volcánica. Hay riffs que son una piña al mentón como los de “Die By The Sword” o “Fight Till Death”. O el arranque a lo Motörhead para desatar un vendaval con el tema título. Tom Araya usa mucho el cambio de voz gritada a aguda en todos los temas, y Dave Lombardo ya prometía todo lo que iba a plasmar en los discos siguientes. Kerry King y Jeff Hannemann ya empiezan a atacar con sólos y riffs muy disonantes, con ese sonido tan distintivo de la banda pero en un estado embrionario.

Un disco lleno de clásicos que la banda hoy en día sigue tocando en vivo. Un comienzo de una banda que marcaría la historia del metal más extremo “sin piedad”.

Calificación: 8/10

miércoles, 26 de septiembre de 2007

DISINCARNATE “Dreams Of The Carrion Kind” (1994, Death Metal)

Luego de sus renombradas intervenciones como guitarrista junto a Death, Obituary y Cancer, en donde gracias a sus ejecuciones las bandas mencionadas tuvieron un toque distintivo, James Murphy no sólo se conformó con gozar de su reputación como intérprete sino que por primera vez formó su propio grupo. A inicios de 1992 empezó a buscar músicos, y así aparecieron el vocalista Bryan Cegon y el guitarrista Jason Carman (De la banda Infernus)

Roadrunner le ofrece contrato de grabación, pero pese a no contar con bajista (Murphy se encargaría del mismo en estudio), vuelan a Gales y bajo la producción de Colin Richardson (Carcass, Napalm Death, Fear Factory entre otros), se graba este disco, el cual tuvo excelentes críticas en revistas como “Metal Maniacs”. “Dreams Of The Carrion Kind” tiene la impronta de James Murphy, pero se advierten en casi todos los temas influencias de los grupos en donde tocó las seis cuerdas, con una salvedad: la constante presencia de un sentimiento muy "doomesco”, oscuro y hasta retorcido.

Por eso no extraña encontrar temas que recuerden al disco “Cause Of Death” como “Soul Erosion” y “Entranced”, en donde predominan los tiempos medios remarcados por un muy repiqueteante doble bombo. Hay temas con mayor velocidad – sin llegar a ser frenética - como “Stench Of Paradise Burning” o el excelente “In Sufferance”, en el cual algunos blast beats se entrecruzan con machaques y trabazones.

También hay secciones más lentas en temas como “Beyond The Flesh” (Con John Walker de Cancer como invitado para los coros), lleno de matices grises, opresivos con algún cuele de velocidad esporádico que recuerda a Death, o mismo “Soul Erosion” con guiños a Bolt Thrower por su pesadez y pompa. Uno de los mejores temas es “Monarch Of The Sleeping Marches” en donde los violazos de Murphy atacan lentamente y con mucha melodía en su bridge, mechándose blast beats con pasajes más intrincados en el resto del track. De invitado aporta coros Aaron Stainthorpe (My Dying Bride, marche un inglés más)

Todos los solos de guitarra en este disco son espectaculares. Murphy se mueve como pez en el agua con ese estilo eléctrico, relampagueante y melódico. Si tengo que elegir el mejor momento, me quedo con todos los que ejecuta en “Deadspawn”. El CD se cierra con un outro llamado “Immemorial Dream”.

“Dreams Of The Carrion Kind” se editó nuevamente en el 2004, remasterizado, con bonus tracks (El demo que grabó previamente a este disco, producido por Scott Burns, y con Alex Marquez tras los parches).

Gracias a esta edición accedí a esta banda y muy buen laburo. Se nota que es un debut muy bueno en el cual se percibe claramente que James hace su primera experiencia como “líder de banda” y no como integrante que se limita a tocar la guitarra.

Al poco tiempo la banda se separó. Los hechos posteriores no ayudaron a que Disincarnate se “reencarnara”. Murphy llegó a tocar en Testament (Vino con ellos a Buenos Aires durante 1994 para la gira presentación de “Low”, disco en donde participó), pero en 1999 vendrían los golpes más duros para él.

Con un contrato de Nuclear Blast bajo el brazo, se encontraba trabajando en nuevo material para editar un nuevo CD de Disincarnate. Tenía su propio estudio en Oakland, pero repentinamente James perdió completamente la memoria.

De repente quedó sin hogar y el equipamiento de su estudio fue robado. En el 2001 llegó lo peor: se le detectó un tumor benigno – afortunadamente encapsulado – entre la glándula pituitaria y el cerebro, el cual entre otras cosas le provocaba las pérdidas de memoria.

El 70% del mismo fue removido, pero el 30% restante persiste, teniendo que tomar Murphy por el resto de su vida una medicación llamada “Parlodel”, sin mencionar las cirugías mayores y altas expensas a pagar por el tratamiento.

Veremos si con el tiempo se ve un nuevo disco de este talentoso guitarrista y su banda. Está en manos del destino.

Quienes deseen escribirle a James Murphy, por favor visiten su sitio.

http://www.msanthrope.com/jamesmurphy

Calificación: 8/10

CORONER “R.I.P.” (1987, Thrash Metal)


Mi inicio a esta banda suiza fue en 1990 gracias a los servicios de la disquería Excalibur. Solicité algo que sonara “Como Celtic Frost” y me grabaron este disco a cassette. Años antes había leído una nota en la revista “Metal” en donde hablaban maravillas del demo “Death Cult” (En donde el mismísimo Tom G. Warrior cantó).

“R.I.P.” es un excelente disco de thrash metal que por momentos suena al rojo vivo y afiladísimo. Sin ir a los pedos como Dark Angel, ni llegar al grado de complejidad de colegas como Mekong Delta, Coroner supo dejar su huella gracias a este debut.

Luego de una bellisima intro de piano Tommy T. Baron empieza su ataque de riffs cortantes y melódicos con “Reborn Through Hate”, demostrando que es el pilar de la banda y el eje por donde gira toda la música de Coroner.

El primer riff de “When Angels Die” se anota en el top ten de lo mejor en la historia del thrash, remitiendo al viejo Megadeth pero mechado de toques clásicos en los punteos de viola. Con “Intro (Nosferatu)” y “Nosferatu” la banda llega a tope con Baron brillando con sus punzantes y filosos punteos que abarcan desde acústicas hasta cabalgatas memorables de riffs y sólos en plan “So Far So Good... So What!” con certeros cortes de ritmo. La sección que va de 01:36 a 02:08 es memorable, épica e inigualable, con unos teclados que dan la sensación de estrolarse contra un murallón.

Vuelven a una veta más técnica y vertiginosa con “Suicide Command” (Un tema incluído en su primer demo), el cual acusa influencias de Celtic Frost con violas que son pura dinamita. Ron Royce (Bajista y cantante) le imprime a su voz un tono enojado sin sonar furioso, poniendo énfasis en la enunciación que en el grito desaforado. Los fantasmas del primer Iron Maiden en versión thrash sobrevuelan durante todo “Spiral Dreams”. El tema título, “Coma” y “Fried Alive” son temas vibrantes/intensos que mantienen las pulsaciones del oyente en un nivel muy alto pero que no se destacan tanto como el resto de los tracks ya mencionados. El disco se cierra con el desnucador “Totentanz”, que cierra el disco a puro palo.

Coroner es un trío sumamente intenso, técnico, su thrash incluye arreglos inesperados, cortes y mucha adrenalina. La banda se volvería muy conocida en Europa. Sacaron varios discos de muy buen nivel pero a mi gusto ninguno igualó el impacto que generó este glorioso clásico (oculto) del género.

Si bien algunas influencias de Celtic Frost y el viejo Megadeth son facilmente advertibles, la musica de esta banda te manda al “forense” sin escalas ni boleto de vuelta.

Calificación: 8.5/10

ONSLAUGHT “In Search Of Sanity” (1989, Thrash Metal)


Este álbum fue el primero que escuché de la banda, allá por Enero de 1990 me lo grabaron en cassette. Era una recomendación fija de la gente de Excalibur, que para aquellos años sí habían escuchado los discos anteriores, lo cual no era mi caso puesto que los escuché durante “la nefasta década del noventa”. Años después lo pegué en CD (Cuanto costó... de esos CDs que realmente eran figurita dificil).

Para este tercer trabajo firman contrato con un sello grande (London Records) y se ven forzados a echar a su cantante (Sy Keeler) por presiones de la discográfica, pero en su lugar ingresa Steve Grimmett (ex Grim Reaper, de gran voz y excelente manejo de las melodías. sin sacrificar potencia.

Onslaught en los sus dos primeros albumes tocaba un thrash furioso y crudo, cosa que ni por asomo se percibe en este “In Search Of Sanity”. Visto en retrospectiva, el sello pretendía del grupo un thrash más “técnico y melódico”, de tal manera de que pudiera competir contra las bandas americanas y alemanas.

Todos los temas en este nuevo disco machacan bajo una muy prolija producción, no por eso carente de potencia como para estamparte contra la pared (Riffs y batería a la cabeza).

En “In Search Of Sanity” no hay ni el más mínimo rastro que remita a las explosiones nucleares de “Power From Hell” o a la bestial ferocidad de “The Force”. Sí hay mucho thrash (melódico) con cortes, riffs, abundante electricidad en las ejecuciones y mucha depuración en las composiciones, y algunos arreglos intrincados. Algunos fans putearon y no se bancaron este giro en la música. En mi caso fue algo neutral ya que descubrí a Onslaught gracias a este disco.

Con el correr de los años, y luego de haber escuchado durante mucho tiempo “Power From Hell” y “The Force”, sostengo que “In Search Of Sanity” es por lejos mi disco preferido de la banda y a la vez puedo entender la bronca de aquellos que gustaban más del estilo más violento y vomitado.

En este nuevo disco todo es impecable y con una prolijidad sonora envidiable. Las guitarras de Nige Rockett y Rob Trotman disparan riffs/sólos con interesantes variaciones en cada track y se potencian con la batería de Steve Grice, un verdadero artillero tras los parches.

Luego de la intro más ploma que escuché en toda mi vida (“Asylum”, 5:16 de lima total compuesta por ruidos que son puro tormento), se tiran a la pileta con uno de los mejores temas del disco, justamente el tema título: lleno de cortes, melodías, con un Grimmett que sin dudas le da otra dimensión a Onslaught con su cantar potente y melódico que va de medios a agudos sin despeinarse. Los machaques no solo provienen de las violas sino que se complementan con la constante pegada que el susodicho Grice despliega en casi todos los temas, debidamente resaltada por Stephan Galfas en la mezcla y producción, siendo responsable fundamental de que muchas partes sean un diamante en bruto.

Las canciones promedian los siete minutos de duración lo cual les resta puntos, el disco realmente es una maza y da una clara impresión de que con una síntesis en cada uno de ellos el resultado hubiera sido perfecto. Los tipos igual hacen lo suyo con mucha agresividad y energía (¿Palabra clave del disco?. Si, es un disco muy “energético”), con excelentes melodías, electricidad abundante en los riffs y machaques de violas y batería.

En la joya del disco (“Lightning War”) todas las cualidades descriptas anteriormente convergen dando por resultado algo descomunal, en donde las violas de 04:14 a 04:34 y de 06:04 a 06:24 se mandan riffeos memorables junto a Steve Grice que galopa en la batería. Hay otros temas que son lentos como el eterno (Casi 13 minutos) “Welcome To Dying”, en donde Grimmett nuevamente muestra cuanto sabe manejar la garganta. En otros tracks el quinteto amalgama armonías y velocidad constante pero controlada (Caso de “Blood Upon The Ice” y “Shellshock”).

Se incluyen dos covers que son correctos y nada más: “Let There Be Rock” de AC/DC (Ya había sido grabado con Sy Keeler y lanzado como single pero Grimmett para variar le imprime más melodía, y la versión es mejor a la del EP), y “Confused” de Angel Witch, que es la excepción total del disco por su duración: menos de dos minutos.

Vuelven los galopes electrizantes de la mano de un tema que mejor nombre, imposible “Power Play”, con violas gemelas en plan Maiden (Desde 04:05 a 04:41 se mandan otra sección memorable, otro golazo).

Una review que tardé mucho más tiempo del que creía en escribir porque es un disco que me encanta pero no puedo describir con la precisión que deseaba, o la que pretendía. Los puntos flacos que cité (Temas largos, dos covers – uno ya incluído en un single - en vez de dos temas propios que hubieran sido más que bienvenidos) restan al resultado final.

Pero Grimmett con su experiencia, oficio y proezas vocales, de la mano de una banda ajustadísima y “al dente”, junto a una producción muy sólida y nítida hacen de este disco una locura inolvidable.

Calificación: 9/10

AT WAR “Retaliatory Strike” (1988, Thrash Metal)


Luego de un explosivo álbum debut en donde atacaban con temas muy en la vena de Mötorhead y Venom, el trío viaja a Nueva York para grabar este segundo disco junto al renombrado Alex Perialis tras la consola. El resultado es otro muy buen trabajo lleno de agresión y temas arrolladores, pero sin tanta “mística” como los temas que conformaban “Ordered To Kill”.

“Retaliatory Strike” sigue manteniendo un clima “bélico” tanto con las letras - Algunas de ellas con alto contenido político y social - como con la música que es muy agresiva y no defrauda. Uno de los mejores temas es “Gutless Sympathizer”, rápido, filoso y “Motörheadesco”. “Church And State” sigue una linea similar (Un tanto más trabado en los rítmos), posee una letra en donde se critica la connivencia entre instituciones como la Iglesia y el Estado. Hay coqueteos con el punk y el hardcore en “Felon’s Guilt” y el breve/veloz “Thinkin’”. Todos los temas suenan ajustados, con toques de thrash de aquella época, lo cual se agrega a la fuerte influencia de Motörhead .

Hay mas machaques y menos secciones rítmicas arrolladoras, riffs de Shawn Helsel atacando incesantamente en cada track, como en “Conscientious Object” “Crush Your Life” y “Creed Of The Sniper” (Con su brevísima letra “One shot! One kill! One way!”). A diferencia del CD anterior, la guitarra tiene mayor preponderancia por sobre la base rítmica, un buen ejemplo para cotejar ello es “Covert Sins”, con varios cortes y violazos puestos con precisión.

“Retaliatory Strike” es un sólido trabajo, con tracks muy aguerridos que hacen honor al nombre del grupo (“En Guerra” en inglés). Como dato curioso, la tapa que se ve arriba es la de la edición CD, la original del vinilo eran unos helicópteros atacando un objetivo militar, la cual fue omitida en el relanzamiento en CD vaya a saber uno por qué.

Para escuchar en pleno campo de batalla.

Calificación: 7/10

lunes, 10 de septiembre de 2007

CYNIC "Focus" (1993, Technical Death Metal)


Estoy a punto de escribir mi review más dificil de toda la historia. Nunca tuve los huevos para hacerla y me moría de ganas. Hace 15-18 años cuando no había Internet, para informarme acerca de la música comprabamos revistas especializadas en heavy metal. Me gustaba mucho comprar la revista yankee “Metal Maniacs”. Número tras número se deshacían en elogios con una banda Cynic, que decían hacía un Death metal virtuoso, mezclando ejecuciones espectaculares con diferentes estilos, un híbrido que iba desde el jazz hasta lo latino/arábigo. A la vez, Chuck Schuldiner de Death convocó a dos de sus músicos para grabar “Human” (El baterista Sean Reinert y el guitarrista Paul Masvidal).

Recuerdo perfectamente cuando lo compré. Febrero de 1994. Volvía de mis vacaciones en Brasil. Fuí a Excalibur y me compré este CD. Ya en la review del disco que hizo Metal Maniacs me alertaban “Oyentes no acostumbrados a estructuras complejas, comiencen por el tema 6, salteense los primeros 5”.

La primera vez que escuché “Focus” me pareció espectacular (Aclaro que arranqué del track 1), pero efectivamente, a partir del tema 6 algo empecé a cazar. Les aseguro que al día de hoy cada vez que lo escucho, le encuentro algo nuevo, cada arreglo es impredecible, cada ejecución tiene inspiración, magia, y cientos de adjetivos más.

Cada tema de “Focus” es como un árbol que se ramifica, y de ahí salen nuevas ramas, que de repente retoman una para volver a ramificarse. Explicación limadora pero creo que es la más ilustrativa. Y las ramas de este árbol son de primera calidad, únicas, y no son para cualquier amante de cualquier árbol.

Estos 4 músicos son unos hijos de puta (En el gran sentido), están llenos de genialidad. Voy a tratar de simplificar porque la música de Cynic es tan cautivante, exótica, hipercompleja, coquetea con lo latino para bandearse al Jazz, hay voces sintetizadas de todos los colores (A cargo del mismo Masvidal) mezcladas con podridas (A cargo de un invitado llamado Tony Teegarden), cosas electrónicas en la bata y en los demás instrumentos, solos exquisitos, líneas de bajo que te hacen caer de culo con sus infinitos recursos y vueltas, cambios en las estructuras rítmicas que incomodan al oyente desprevenido, dos violeros que tiran un riff tras otro, lo mutan, amaga volver y sale para otro lado desvaneciendose.

Una banda del carajo, pero no para cualquier oyente. Cynic que es lo complejo de lo complejo, y a mi criterio fue una de las últimas bandas que le cambió la cara al (death) metal con su mega fusión de ingredientes, yendo a contrapelo del death metal de los 90’s. Desde los 15.000 arreglos/variantes y tintes hindúes de “Veil Of Maya”, seguido de mi favorito “Celestial Voyage” (Los violeros Paul Masvidal y Jason Gobel meten un riff genial tras otro mientras Sean Reinert toca jazz, fusion) son 8 tracks que se develan como un universo aparte que debe ser descubierto, palpado, respirado, analizado, con la debida paciencia. “Sentiment” es hiper complejísima, aquí se luce más la sección rítmica que incluye a un monstruo en el bajo llamado Sean Malone. No conforme con mostrar que sabe tocar “chapman stick”, se manda un solo al mejor estilo Jaco Pastorius en el enorme “Textures” (Que tiene 3450 texturas desde el death metal, lo electónico, new age, y me olvido alguno más en el tintero).

Las voces en todos los temas son aleatorias, van desde sintetizadas, “robotizadas”, limpias. No atacan: sorprenden. Si no te avivaste que esto es para escucharlo con los 10 sentidos, totalmente “focalizado” en el CD, pues directamente no lo escuchés.

“Focus” brilla tanto con sus arreglos, fusiones, experimentos, y demás, que por momentos se vuelve “hiper cerebral”, lo cual 13 años después sigue haciendo que me saque la galera frente a estos tipos, pero no me vuelen la cabeza (Como si lo hace Atheist que tiene ejecuciones más “zarpadas”).

Si buscás lo más aproximado al death metal (Sin llegar a serlo), arrancá por “Uroboric Forms”.

Pero quería que Cynic estuviera acá. Más aún que “Focus” salió remasterizado hace dos años y conseguí el CD que incluye temas de lo que luego fue una ramificación de la banda al separarse (Portal, nada de otro mundo), y tres remixes 2004 de los viejos temas, ¡¡Con los coros aún más al frente!!!

¿Qué decir?. Cada miligramo de riff, arreglo, matiz suena más nítido gracias al remasterizado del disco. Un álbum único en la historia del metal. No le den bola a mi calificación (Es sólo una cuestión de piel, me esperaba más polenta y decibeles amalgamados con todo lo anterior, igual Cynic es una MAZA) y ESCUCHENLO!!!!.

Una review desordenada, llena de apreciaciones que espero los desconcierte lo suficiente como para que vendan el alma al diablo y se hagan de este disco.

Y es un disco... que me emociona.

Calificación: 8.5/10 (Calificación Moral: 10/10)

SADUS "Swallowed In Black" (1990, Thrash Metal)


Curiosa mi historia con esta banda. En 1992 durante una de mis visitas a Excalibur, le pedí al disquero algo que sonara similar a Kreator, y me grabó este CD en un cassette muy berreta (o se grabó mal... ¡¡¡Ya ni me acuerdo!!!). Lo terminé desechando y al escucharlo 3-4 veces no me llamó la atención mayormente y hasta no me gustó. Años después le dí una segunda chance y lo escuché directamente en CD: ¡Ahí me cayó la ficha!.

Hace unos días me llegó una edición limitada del mismo en digipack remasterizado (Con excelentes resultados de remasterizado) y dos bonus tracks, todo ello gracias a el sello polaco Metal Mind (Que compró la licencia de algunos viejos discos gloriosos del catálogo de Roadrunner).

Sadus proviene de Antioch, California. Formados en 1984, sacaron una serie de demos que captaron la atención del incipiente underground extremo de los ochentas. Luego de un primer disco editado por sus propios medios, llamado “Illusions” pero que luego titularían “Chemical Exposure” al editarlo en cassette, la banda se hizo conocida por tocar un thrash muy acelerado/crudo sin perder de vista las ejecuciones intrincadas por parte de los músicos. Para este segundo álbum consiguen contrato de grabación con Roadrunner, y Michael Rosen (Conocido por sus trabajos junto a Forbidden y Death Angel) produce el disco con excelentes logros. El producto final es una banda que ataca al oyente sin parar mediante una inagotable e intensa catarata de riffs, cortes, aceleraciones, voces aguerridas e interpretaciones musicales interesantes puestas en ciertos momentos estratégicos del CD.

El “Ancho de Espada” de Sadus son sus riffs letales y demoledores. Los cuatro músicos forman un combo destructivo, solidísimo, en donde la base rítmica se lleva todo puesto gracias a dos músicos destacadísimos (El virtuoso Steve DiGiorgio en el bajo y Jon Allen en la batería), secundados por dos machacosos y precisos violeros (Rob Moore y Darren Travis, quien además es el vocalista).

“Black” y “Man Infestation” son velocidad y oscuridad all cien por cien con algún corte de rítmo “sorpresa”. Es evidente que a Sadus le sienta a gusto el velocímetro bien en rojo, uno puede llegar a inferir que con tanto tempo frenético en su música el grupo puede “perder el control” de lo que está interpretando. Esto está lejos de suceder ya que todos los tracks suenan hiper ajustados.

En el resto del CD hay matices y texturas que no se pueden dejar de mencionar. “In Your Face” lo dice todo con su título (“En tu cara”): dura 1 minuto y es a las chapas. En las primeros instantes de “False Incarnation” se nota la influencia de Forbidden por el estilo de riff elegido: majestuoso y aplastante. En los primeros segundos de “Images” amagan con iniciar un thrash “jazzeado” pero se desatan con descarga letal plagada de cortes y solos de guitarra precisos.

Se suceden más momentos de muchísimo MACHAQUE (Palabra clave en “Swallowed In Black”) de guitarras y arreglos intrincados, en temas como “Powers Of Hate”. Este frenesí y premeditación de acelerar intensamente, el cortar un track para volver nuevamente con la base volando a los reverendos pedos se repite en “Oracle Of Obmission”.

Los mejores tracks del CD son – por un lado - “Arise”, en donde la banda acelera menos y elabora más, habiendo una mayor preponderancia y presencia al doble bombo de Allen. De 04:48 a 05:50 recuerdan mucho a Revenant por el uso del medio tiempo junto a guitarras nostálgicas y filosas. Por el otro, tenemos a “Good Rid’Inz” que es puro descontrol y negrura con su sección de riffs aplastantes de 02:03 a 02:41, (Y de 03:09 al final) en donde cada viola ataca desde un flanco distinto del auricular como si fuera una ola furiosa estampándose contra una roca.

Esta edición limitada se completa con más dinamita: dos temas de su primer demo “D.T.P.” (Death To Posers... en español Muerte a los “caretas”). Tanto “Kill Team” como “Fight Or Die” son intensísimos y furiosos. Darren vocifera con una voz casi blackmetalera y la banda suena muy en la vena de Dark Angel.

Un gran disco, para muchos el pico más alto que alcanzó la banda (Incluyendo al mismísimo Steve DiGiorgio, quién luego tocaría en Death y Testament, entre otras bandas). Fans del thrash más acelerado y técnico: “traguense esta negrura” de thrash.

Calificación: 8.5/10

viernes, 7 de septiembre de 2007

ONSLAUGHT "The Force" (1986, Thrash Metal)


Tras el bombazo inicial que significó “Power From Hell” la banda sufrió algunos “enroques” curiosos de integrantes: Paul “Mo” Mahoney de cantar en el debut pasó a tocar el bajo, lo mismo el bajista Jason Stallard que pasaría a tocar la segunda guitarra en este y agregarían un nuevo vocalista para pasar de cuarteto a quinteto.

Al año un segundo disco vería la luz... que es otro bombazo más en tu cráneo. “The Force” es thrash metal totalmente al mango, furioso, veloz, irritante, lleno de secciones con machaques aguerridos y medios tiempos alternados de intensa velocidad sin perder de vista ese sonido “volcánico” que marcaba a fuego su primer disco.

Sy Keeler es el nuevo vocalista, tira tanto agudos como voces bien thrashers superando en todo a su antecesor. Al adicionar un violero más Onslaught se asegura un sonido más macizo y contundente. Los riffs están más al frente, caso de “Metal Forces” que le guiña al metal tradicional con su riff principal.

“The Force” recuerda en ciertos pasajes al clásico “Bonded By Blood” (Exodus) pero más controlado gracias a las muy buenas violas de Nige Rockett y Jason Stallard que no paran de riffear primogénitamente pero con un machaque preciso y crudo.

“Fight With The Beast” y el aplastante “Flame Of The Antichrist” acusan algo del Slayer más viejo y no perdonan con su intensidad. Siguen sangrando los tímpanos con los dos últimos temas, “Contract In Blood” (Con violazos maravillosamente sucios y filosos) y uno que con su título resume todo “Thrash Till The Death”.

En resumidas cuentas, “The Force” retiene toda la brutalidad de “Power From Hell” dandole más forma con riffs más trabados, medios tiempos alternados de velocidad pura y mucha pero mucha “fuerza”.

Calificación: 8.5/10

jueves, 6 de septiembre de 2007

MORBID ANGEL "Altars Of Madness" (1989, Death Metal)


Luego de haber escuchado su segundo disco (“Blessed Are The Sick”) retrocedí un casillero y me grabaron en cassette este gran debut. Morbid Angel es para mí una de las bandas más importantes del death metal, a saber: por trayectoria, brutalidad basada en una composición que se nutre de riffs disonantes y climas muy oscuros en cada tema.

Durante los ochentas inundaron el underground con demos y hasta hubo un álbum grabado que no se lanzó en ese momento (“Abominations Of Desolation” el cual luego sí fue editado). Earache ofrece al grupo un contrato de grabación dando por terminada la etapa en la que Morbid Angel era considerada “la banda más promisoria del underground que no tenía sello discográfico” (Junto a Immolation).

“Altars Of Madness” es un debut aplastante, viscoso, muy “Lovecraftiano”, con momentos muy logrados a nivel composición. Lograron plasmar todo lo que venían exhibiendo en los mencionados demos con el añadido de teclados que se cuelan en ciertos temas confiriéndoles más oscuridad y densidad a la que de por sí tienen, como es el caso del primer tema “Inmortal Rites” y en el tremendo “Chapel Of Ghouls” con una sección que va de 01:52 a 02:23 logrando un pasaje increíblemente majestuoso y tenebroso que se repite en el solo de Trey de 02:44 a 03:23 en donde desintegra a su guitarra con todo tipo de sonidos.

Si bien uno de los fuertes de la banda es la velocidad, aquí es administrada y controlada: numerosos cortes se alternan frente a secciones de puros blast beats como en “Maze Of Torment”. Pete Sandoval (quién tocaba antes en Terrorizer junto al bajista David Vincent) muestra que es un baterista con numerables recursos sin limitarse a tocar rápido exclusivamente sacándole muy buenos golpes a su doble bombo.

No se puede dejar de mencionar al guitarrista Trey Azaghtoth, quién no solo vomita riffs volcánicos tema tras tema sino que ataca con solos técnicamente buenos y efectos que resaltan la disonancia, como se puede apreciar en el más directo y brutal “Bleed For The Devil”. El bajista y vocalista David Vincent tiene una voz que va acorde a las pretensiones que Morbid Angel tiene, suena increíblemente macabro. Más violencia, velocidad y death metal furioso se suceden con “Blasphemy” (De lo mejor del CD), y el cierre con “Evil Spells”.

La ejecución es sumamente brutal pero conservando la técnica (En especial los casos de Azagthoth y Sandoval), por momentos dan la impresión que sacan de las tripas cada riff, cada golpe o cada rugido en la caso de David Vincent.

Uno de los discos más emblemáticos del género y un gran debut de una banda pilar en lo suyo.

Calificación: 8/10

PD: Salió remaster con un DVD Bonus de un show en Inglaterra. 100% asesino. La banda estaba afiladísima en vivo para la gira de este disco.